Los síntomas “clásicos” de la enfermedad de Parkinson son
– Rigidez de articulaciones.
– Ralentización psicomotora,( lentitud de pensamiento y de movilidad).
– Temblor, típicamente de reposo.
– Inestabilidad, alteraciones posturales y de equilibrio
A pesar de que estos son los síntomas clásicos, en muchas ocasiones no se presentan todos.
El tratamiento de los síntomas motores de la EP, sobre todo durante la fase inicial, se acostumbra a mostrar efectivo, y la mayoría de pacientes obtienen una mejoría importante en su calidad de vida. E tratamiento se basa en compensar la falta del neurotransmisor dopamina mediante fármacos que lo aportan o estimulan su producción. En las fases iniciales, el resultado de estos tratamientos suele ser muy bueno en la mayoría de los pacientes con enfermedad de Parkinson (EP).
Si con el paso de los años la respuesta empeora, pueden utilizarse otros tratamientos, como la implantación de dispositivos de liberación continua de fármacos, la estimulación cerebral profunda o la neurocirugía.
Con un tratamiento farmacológico óptimo, muchas personas en fases iniciales de la enfermedad obtienen una respuesta muy favorable que les permite estar durante años sin ninguna limitación funcional.